Niña en azul

Niña en azul. Modigliani

Al largarse papá, hace, ya, casi un año, mamá y yo nos mudamos a un apartamento, muy lejos del centro de Madrid, donde vivíamos antes. Son las doce de la mañana y si me asomo por la ventana, las calles están desiertas y en el bloque donde vivo no hay ni un ruido. Dice mamá que es un barrio dormitorio. Más que un dormitorio parece un congelador. Normalmente a esta hora estoy en el cole, pero hoy están los profes de huelga. Mamá tiene que trabajar muchas horas, sino la echan. Cuando me levanto, ya se ha ido y suele volver sobre las diez cuando me voy a la cama. Estoy acostumbrada a estar sola por las tardes. Hoy me toca jornada completa. Al cambiar de barrio he cambiado de cole y de paso he perdido a mi amiga Clara. Al principio, después de mudarnos, a las siete de la tarde, encendía el ordenador y Clara estaba esperándome, puntual. No era igual que hablar en el recreo, pero, bueno, nos encontrábamos en internet y no estaba mal. Clara tiene una nueva amiga y aunque me jura que yo soy la única de verdad, muchos días no acude a nuestra cita. Hace más de un mes que no sé nada de ella. Las niñas del cole nuevo no me gustan, ni yo a ellas. Dicen que soy rara y yo las encuentro tontas y aburridas. Me paso horas delante del ordenador, haciéndome amigas interplanetarias. Tengo un montón en reserva, y si falla una, siempre hay otra de recambio. Chateando con ellas me convierto en una niña tan rubia, guapa y divertida como la novia de papá, rodeada de un montón de hermanos ruidosos que nos buscan a Clara y a mí, escondidas, muertas de risa, debajo de la cama de unos padres que al igual que los de Clara, organizan los domingos, unas sabrosas barbacoas compartidas con un unido y afectuoso grupo de primos, tíos y abuelitos. Lo malo es que a veces me lo creo tanto que al apagar el ordenador y mirarme en el espejo, no me veo. Solo veo una pared azul con un par de ojos de idéntico color parpadeando en el yeso pringado por dos manchas marrones. La de mi pelo pesado como un casco de metal viejo y la de mis botas ortopédicas, forradas de hierro.

7 pensamientos en “Niña en azul

  1. si me gusta su cuento,pero diria q la niña espera a alguien,puede ser domingo,esta vestida con sus botitas para salir y el vestido azul q no tiene q estropear x q es muy caro como le dijo su mama,son las diez hora para ir a misa de once ,luego a casa a cambiarse y salir a la vereda a saltar a la soga con sus vecinas.

    • Jeanne, cada vez que veo este cuadro me da la sensación que la niña está clavada al suelo con botas de plomo, sabiendo que le es imposible escapar.
      Un saludo y gracias por leerme.

  2. Llego de alguna parte, dónde te conocí y en donde he leído varios de tus comentarios y alguna entrada.
    Me parece también bello este breve relato.
    Leí también el relato de la escalera.
    Leí todos los que publicaron quienes se animaron a hacerlo y al final no encontré tiempo para comentar ninguno…

    Me he propuesto perseguir “el oro del tiempo”, así que no quiero eludir comentar más a menudo; qué no venga siendo habitual, me empieza a pesar…

    Un saludo

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