Elucubraciones veraniegas (13)

Philippe Ramette (Institut Français de Madrid)

Philippe Ramette (Institut Français de Madrid)

Mientras cierra la puerta con el talón forrado de cuero, Alex se afloja el nudo de la corbata. Pone el aire acondicionado a tope, se dirige hacia la cocina, coge un par de latas de cervezas heladas. Se derrumba, lacio, encima de su butaca. Se quita los zapatos, los calcetines sudados. Los pies comprimidos se expenden como dos ectoplasmas encima de la moqueta caliente. Podría quitarse la chaqueta. Le da pereza. Abre una lata mecánicamente y la bebe de un trago de la misma manera. Coge su mando, zapea un rato. En la pantalla  del televisor se despliega un mundo acuático en tecnicolor. Imágenes del verano anegan la visión azulada  en oleadas chillonas. Alex se recuerda pegado al chiringuito, achicharrado, rodeado de amíguetes vociferantes. No vislumbra una puesta de sol. Solo un horizonte rojo recortado entre torres demasiado altas. Se hunde en la noche, una copa en la mano, aturdido por las vibraciones altisonantes de un altavoz emplazado en la oreja. Hace el recuento de sus ligues. Sonríe satisfecho por la performance. Los pectorales, esculpidos a golpe de gimnasio, hinchan la camisa debajo de la chaqueta. Al expirar se desinflan peligrosamente al no recordar ningún rostro en particular. Podría sentirse miserable pero esta palabra no cabe en su registro. Se concentra en la pantalla de cuarenta pulgadas. Una luz submarina tiñe la habitación sumergida en la penumbra. Las paredes ondulan bajo olas de plasma. Al tirarse de cabeza Alex nota la tirantez de la sal, el escozor en los ojos, el olor a iodo saturando el olfato, el chapoteo del agua contra la piel. Desciende a brazadas lentas. Penetra en un mundo desconocido donde resuenan ecos de silencio. Redes de algas transparentes se enredan en el cerebro. Escondidos bajo la arena blanca vislumbra abismos insospechados. Tambaleante bajo la presión liquida se agarra a un pedestal. Anclado encima de su butaca, el traje le oprime como una soga. Esboza una sacudida de hombros para quitárselo de encima. Se para en seco. Alex palpa su cuerpo. A pesar de la masa muscular a punto de estallar, le invade una certeza. Debajo del traje nunca hubo nada.

2 pensamientos en “Elucubraciones veraniegas (13)

  1. Que foto más buena, de la vieja escuela del crimen. Había otra modalidad más fría, la del charco de agua bajo los pies del ahorcado.- Hielo –
    Soy un blanco atrapado en temas negros.

    • Me alegro que te guste la foto. Personalmente me parece estupenda. En cuanto al agua, la solemos visualizar líquida, olvidando que puede convertirse en hielo.

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