Vuelta al cole

 

Robert%20DOISNEAU[1]

Robert Doisneau.

Simone estaba en la librería, de pie frente al mostrador, hojeando  libros cogidos al azar entre columnas de nuevas publicaciones de la rentrée  littéraire. Despistada por la avalancha de títulos, desconcertada por los elogios superlativos escritos en negrita en la parte trasera, su mirada se escapaba, entre bostezo y bostezo, por los amplios ventanales donde se reflejaba la fachada de un colegio.

Al son de la campana, unos niños entraron en la tienda después de dar unas  vueltas alocadas en las puertas giratorias. Se dirigieron hacía la sección de papelería dando saltos, amortiguados por las suelas de sus zapatillas, recién estrenadas, saturando el local con sus gritos agudos. A Simone el ruido no le molestó  en absoluto. Había olvidado ponerse el audífono por la mañana. Últimamente le sucedía a menudo.

Simone se acordó de su pluma a falta de recargas de tinta. A pesar de sus ochenta años y de las articulaciones endurecidas, se dirigió con presteza hacia la papelería. Aminoró la velocidad sorteando  carteras tiradas en el suelo y molinetes de brazos en plena efervescencia. Manos todavía regordetas revoloteaban en los mostradores haciendo acopio de lápices, bolis y ceras. Simone se labró camino entre camisetas de colores dando ligeros codazos. Cuando por fin localizó los cartuchos de tinta, se hizo un vacío repentino al irse  los niños con las manos llenas. El cuerpo de Simone gozosamente enfajado dentro de un colectivo primario, se desparramó de golpe, aspirado por un vacío sideral repleto de feromonas disparadoras. La niebla cayó de golpe enturbiando los cristales de las gafas. Le costó encontrar el color azul tinta, color de su escritura. Con mano nostálgica de niña reseca, cogió el cartucho imborrable, mientras otra mano, paralela, independiente y sin embargo suya, arrampló con lo que quedaba de rotuladores fluorescentes. Mientras sacaba el monedero del bolso, pensó  con tristeza que no  estaba pagando una mercancía, sino una sensación. Sensación de una niñez solicitada con avidez por algo oscuro y urgente que no lograba definir.

Al salir reparó en una pirámide de libros, situada en un lateral de la puerta. Un cartel la encaramaba, aupando en su cima a la autora Marie NDiave. Al leer el título: Trois femmes puissantes, un sollozo gutural, irreprensible, salió de la garganta de Simone, sacudiendo a decenas de mujeres derrotadas, imbricadas como muñecas rusas, flexibles y duras, enraizadas dentro de su carcasa como abedules enanos en la estepa caucasiana.

10 pensamientos en “Vuelta al cole

    • Aunque mi relato haya provocado una emoción solamente en tí, Fanou, me siento como una niña a quien el profe acaba de dar una buena nota.

    • A los ochenta, me parece que uno más que vivir, sobrevive. Por lo que he leído los sobrevivientes transitan por un espacio donde no cabe ni pasado ni futuro. Sin embargo, un hecho nimio puede desencadenar una emoción y romper el equilibrio…. Bueno, por lo menos eso creo.
      Le agradezco el comentario.
      Un saludo

  1. Querida Anne; Es difícil que se imagine hasta qué punto me he identificado con Simone. Y no sólo porque a mí se me ¿olvide? el audífono, que se me olvida, sino también porque siento, a veces, esas mismas sensaciones de encontrarme en la infancia. Pero estimada amiga, permítame que le diga, y lo sé por experiencia, que a una cierta edad incluso muy, muy avanzada, también existen las ilusiones.
    Un afectuoso saludo.

    • Querido Ricardo tiene toda la razón, tener ilusiones no es una cuestión de edad sino simplemente de valorar la vida y amarla como se merece.
      Un saludo cariñoso.

  2. Debo decir que el sutil olor a Doisneau me ha traído hasta este lugar. Me gusta la Literatura y también tengo un blog, No escribo a gran escala pero ahí se hace lo que se puede… Haberla encontrado es darle una textura liviana a los escritos, es darle autonomía a las historias y usted cuenta con ambas cosas. La felicito.

    • Sofia, tampoco escribo a gran escala pero sí con ilusión que es lo que importa. Su comentario es muy sutil y me hace feliz. Gracias.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s