Desde Estocolmo con amor. 15/01/2010.

Bertil Vallien

Mañana, cuando regrese a Madrid, Estocolmo estará  geográficamente a unos tres mil kilómetros, pero es posible que haya quedado impresa en mi cartografía mental, y que cuando pasee por el Retiro y crujan, bajo mis zapatos, unas hojas de castaño, caídas hace mucho tiempo, me acuerde del crujido de la nieve bajo mis botas al pasear por los muelles.  

Y puede que cuando llueva, mi mente confunda gotas con copos, y, a la manera de los inuits,  los llame con decenas de palabras diferentes dependiendo de su consistencia, frialdad o densidad.

No es imposible que, al llegar los primeros calores y picar hielo para preparar una limonada, mis oídos rememoren el sonido  del casco del barco abriéndose paso en la superficie helada de los estrechos brazos de mar que separan las catorce islas donde se afianza la ciudad de Estocolmo.

Pero de lo que sí estoy segura, es que recordaré Estocolmo, cuando esté sola y pensativa, en el silencio blanco y negro de mi mente vuelta hacía dentro sin medida de tiempo.

Ahora, después de hacer la maleta, al acercarme a la ventana y dejar mi mirada vagabundear por las orillas nevadas, sé que guardaré en la periferia de mis sueños, el recuerdo de este viaje como un instante blanco.

12 pensamientos en “Desde Estocolmo con amor. 15/01/2010.

  1. Ha sido una gran idea , ésta de compartir con todos nosotros tus andanzas.He sentido envidia, lo reconozco.También he disfrutado de cada una de tus fotografías.Has llenado el invierno de sentido.

    Tack

    • Gracias jusamawi por agradecerme las postales. En cuanto a la envidia es un sentimiento muy humano que también experimento. Me parece muy bonita tu expresión: llenar el invierno de sentido. Te la reenvío porque cuando ví tus fotos de caminos invernales, sé, ahora que he visto escrito tu pensamiento, que experimenté la misma emoción…sin saber moldearla con palabras…así que muchas gracias.
      Hannah (suena más sueco!)

  2. Emocionadas palabras de adios a una tierra lejana que sin embargo tanto nos has acercado con tus sentimiento. Me has generado la urgencia de visitar esas tierras. Te deseo un buen viaje de vuelta.

  3. Veo que has disfrutado de la ciudad helada, auténtica. No creas que no he tenido esa experiencia del invierno en el norte: fue en Estonia hace cuatro años, y una delicia cruzar transversalmente el país, de Tallinn a Tartu (y viceversa), con nieve recién caída durante toda la noche. Tienes razón, es país distito en una estación u otra, y a la gente se la ve más feliz en invierno que en varano, sobre todo a los niños, que esperan las primeras nieves para calzarse los esquís y disfrutar de un medio que les es natural. Así que te entiendo, y tengo más ganas que nunca de repetir la experiencia.
    Bon retour chez toi !

    • Albert, acabo de volver, me hablas de Estonia…y, ya me entran ganas de pasearme por allí…pero tengo una idea mejor, ya que eres un gran conocedor de estos países y un hombre muy ilustrado en sus idiomas, usos y costumbres, me voy a ir de viaje a tu blog. Si tengo dificultad en colgar un comentario, como la otra vez, te pediré ayuda, desde mi blog…con señales de humo. Es que en el manejo de internet, soy muy a menudo, y muy a mi pesar, un tanto pardilla!
      Merci Albert, il n´y a pas à dire, mais tu es vraiment gentil!

  4. Me ha gustado mucho, me ha dado la impresión de leer un reportaje esplendido sobre un pais que desconozco.
    Y un buen título.
    PD: este verano estuve a punto de ir. Pasé una semana en Gdansk y el ferry nos acercaba. Elegimos otro destino a la espera de poder visitar Estocolmo como se merece.
    Salut

    • micromios, te agradezco los cumplidos. He intentado reflejar las emociones que me producía pasear por Estocolmo, ciudad que te recomiendo vivamente.
      Un saludo.

    • Eduard, hay que ver que traicioneros son los blogs! El mío, esta semana, tan gélido que te has cogido un resfriado y el tuyo, tan violento, que tengo una herida de bala en la pierna. Tendríamos que poner un cartel en la entrada avisando de lo que se cuece en el interior, no te parece?
      Una coja.

    • xico, me gusta cualquier color para pintar mis recuerdos, menos, uno, el negro. Aunque la noche es negra y puede ser muy bella.
      Muchas gracias por leerme, agradezco tus amables comentarios, me animan a seguir escribiendo y a intentar hacerlo lo mejor posible.

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