Búfalo.

Ed Ruscha

Está amaneciendo en La Castellana desdibujada en la niebla. Un hombre avanza encorvado por la avenida. Un dolor sordo le atraviesa el pecho. Reconoce el bufido frío de la bestia. Un escalofrío le eriza la piel. Su mano izquierda se aferra a las solapas del abrigo cerrándolas convulsivamente. La derecha sostiene un pitillo, le tiembla el pulso y lo fuma a sacudidas.
Anda sin mirar, el cuerpo cavado por el miedo. Al llegar a la plaza de Colón, oye con nitidez las pezuñas escarbando el asfalto desierto. Una punzada de dolor le deja sin aliento, apoyado contra una farola. Con el corazón martilleándole el cerebro, decide continuar. La idea de regresar al apartamento vacío se le antoja insoportable. Ladea tambaleante la biblioteca nacional. Tuerce por la calle Villanueva. Jadea al subir la cuesta. Cruza Serrano, encogido, abrazado a si mismo. Unos pasos más adelante se encuentra delante de su casa, la casa de su niñez, encajonada entre dos bloques de oficinas. Mira con parpados caídos y vista nublada retazos de un jardín abandonado, ramas secas, parterres invadidos por las malas hierbas. Sacude la puerta débilmente. Se abre con un chirrido de hierro desvencijado.
El crujido de la gravilla bajo las pisadas se adhiere como una lapa a su recuerdo. Le rodean macizos de boj perfectamente tallados con forma de estrella. En su centro los rosales están cuajados de flores inglesas de perfume insinuante. Sube los escalones que lo separan de la entrada de la casa muy despacio, mimando el último fleco de vida con cuidados de matrona. Araña segundos, mantiene a distancia la bestia negra de cuerno afilado lista para embestir de nuevo. Al llegar bajo la marquesina se resbala. En su caída se agarra a un torso femenino cubierto por una túnica de piedra delicadamente plisada. El cuerno le atraviesa el pecho. La bruma le nubla la vista. Entra densa como un alud de nieve por la nariz, la boca, los oídos. Sus manos se aferran a la estatua, cincelando los contornos de su infancia recobrada de golpe. Sus brazos se enrollan alrededor del vientre mullido de musgo. Se desploma encima del pedestal. El soplo helado de la bestia se cuela a raudales en su sangre atascada, llenándola de esquirlas minerales.

31 pensamientos en “Búfalo.

    • locomer, le agradezco el comentario. En cuanto a la muerte, más que esperando en casa, deseaba expresar un deseo de retornar al útero materno
      Saludos,

  1. La vida se le escapa por los rincones de la gran ciudad, mientras la bestia herida regresa a su guarida. Cada vez más bien escritos e interesantes tus relatos Anne.
    Salut

  2. …como bien apunta micromios (un saludo a contertulios/as), la bestia herida…

    A mí me ha encantado el final apoteósico: …esquirlas minerales.

    No he podido tampoco evitar relacionarlo con mi “sangre atascada”…

    Chapeau!

    Saludos

    • labalaustra, creo que a muchos se nos atasca la sangre a veces, pequeñas muertes emocionales, afortunadamente las esquirlas se terminan disolviendo! El final, ahora que lo releo, más que apoteósico, me parece un tanto grandilocuente!
      Saludos,

  3. Un buen cuento, corto y correcto. No obstante me has deleitado en mejores plazas. Es la gran controversia del comentarista, decir la verdad o quedar bien.
    Yo, no sé mentir, es un defecto que no me ha aportado nada bueno en estos tiempos que corren.
    Desde mi transparente sinceridad te repito que has escrito de mejores.
    Es el peligro de ponerle ritmo al blog, no siempre está uno por la faena, el tiempo, el entorno, las relaciones, la inspiración, es tanto y tan variado el cóctel del escritor
    que, bueno,…
    Miras que te digo:

    Un abrazo y aquí me tienes para lo que haga falta.
    PD Por lo menos a mi me ocurre, de cada cuatro buenos, sale uno malo malísimo y cuando leo según que comentarios pienso, que buena gente son, nunca llegarán a ser buenos críticos.

    Otro abrazado y te digo esto también: 擠擣擮䷅㐆㐁㐀㐋

    • Eduard, aprecio mucho la sinceridad, así que bienvenido sea tu comentario. He puesto empeño en escribir este relato pero como bien dices no sale siempre como uno quisiera, ni al gusto de todos.
      Te mando un abrazo y tengo que confesarte mi ignorancia: no entiendo nada, nada, tus últimas palabras. Conociéndote igual pertenecen al lenguaje marciano!

  4. Impresionante imagen de un hombre atravesado por la angustia. La meáfora del cuerno del bufalo que le atraviesa es de una fuerza increible. Un relato extraordinario. Enhorabuena.

  5. …a lo mejor ya son buenos críticos.

    Si te parece grandilocuente siempre lo puedes cambiar.

    Citaré, qué no es sino reiterarme, a Julián Hernández :

    “La poesía no es de nadie:
    se hace entre todos” .

    Saludos

  6. He de apuntar que el sílice (paradójicamente un mineral) forma parte, en un elevado porcentaje, de una planta llamada “Cola de Caballo”, excelente para prevenir la arteriosclerosis e ideal para disolver estas esquirlas, y otras tantas…

    Las encontraréis en las riberas de los ríos junto a la comunmente llamada “parra loca ” (Brionia) muy venenosa…

    Un saludo (botánico, en este caso)

  7. labaustrada, conozco la planta llamada cola de caballo pero ignoraba donde crecía ni que lo hiciera al lado de una planta venenosa. Gracias por la aclaración.
    Le devuelvo un saludo igualmente botánico.

  8. labaustrada, como me parece un poco grandilocuente el final y no se me ocurre nada, agradecería sugerencias.
    Muy buena la cita de Julián Hernández.
    Un saludo poético esta vez.

  9. A mí me ocurre algo parecido a eduard,pero al contrario; de cada cuatrocientos malos, me sale uno pésimo…

    No obstante agradezco, de corazón, tu amable invitación.

    Lo intentare…

    Un saludo (sincero, pues)

    • labaustra, a mí me pasa lo mismo! Escribir parece fácil pero no lo es en absoluto. La invitación sigue en pie, la escritura interactiva me parece muy estimulante.
      Un saludo sincero, por supuesto

  10. O sem sentido da morte. A angustia da morte. A violência da morte. O horror.
    Mas tambem o pudor da morte. A necessidade de regresso ao lugar de origem(no sentido do isolamento acolhedor). A morte não é um espectaculo,é uma passagem solitária.

    • xico, la muerte siempre es solitaria. Cuando he estado al lado de familiares en este trance me he fijado que sus últimos recuerdos les devuelven a menudo a la niñez. Gracias por pasar.

  11. Quando digo “isolamento acolhedor”, quero dizer um tempo onde, consciente ou inconscientemente, se esteve fora de todo o mal e toda a dor. Será a infancia ou ainda antes de isso?

    • xico, podría ser, si te entiendo bien, desear volver al útero materno, sitio muy placentero, no porque lo recordemos, ¡pena! sino por lo que nos cuentan.

  12. Yo también quiero ser sincero.Me ha gustado mucho tu relato.Tiene la duración exacta.El círculo se cierra.El nacer y el morir se van unidos de la mano.El búfalo lo llevamos todos dentro.

    • jusamawi, por el contenido de tus comentarios, siempre muy reflexionados, nunca puse en duda tu sinceridad. Te agradezco el comentario, igual de certero que los anteriores, sinceramente.

    • Querida chieseli, me alegro de que hayas vuelto y me da pena que se te hayan acabado las vacaciones! Gracias por pasar de nuevo.
      Saludos,

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