Diario de un emigrante.

 

Manhattan. Juanjo Fernández http://jofz.blogspot.com/

A las 5.15, nada más sonar el despertador,  abrí los ojos y me  pasé la mano por el pelo. Cada día me noto más calvo. Encendí mi linterna,  cogí mi diario guardado en el bolsillo de mi chamarra tirada en el suelo y empecé a escribir (tengo miedo que se me olvide). Tuve que hacer cola para entrar en el cuarto de baño, oir algún que otro insulto, aguantar la violencia impresa en los gestos. Compartir un apartamento entre quince desconocidos rotando constantemente es una prueba. Para mí no lo es, estoy acostumbrado a la multitud, al ruido de las cosas.

 A las 6. 00 el tren llegó a la estación. Había poca gente. Me senté en el primer vagón, en la primera fila, al lado de la ventana. Apoyé la cabeza contra el cristal y miré como el día iba despejando la noche. Temo la oscuridad del invierno. Vislumbraba los contornos de los docks, el reflejo luminoso del tren encima de charcos inmensos. La rotación de las ruedas  contra los raíles trepó por mi columna, invadió mi cuerpo. Su monotonía me adormeció.

Un cambio brusco de vía me despertó. El gris del cielo había cedido paso a un azul brumoso. Mi mirada se ausentó raptada por la niebla de un valle donde el lodo aprisionaba mis pies y donde una maestra me enseñaba a escribir  “el lodo aprisiona tus pies”. Los raíles del tren no se hundieron, guiado por su paralelismo me adentré en el centro de  Manhattan.

A las 7 llegué a la caseta de obra, me puse el mono negro, abroché la faja amarilla alrededor de la cintura, protegí mis oídos con unos cascos del mismo color y mis ojos con unas gafas oscuras. Desde el espejo pegado a la puerta de salida me observaba una avispa  erguida sin patas ni  antenas. Afuera empuñé el martillo neumático, empecé a picar la calzada, me acoplé a sus sacudidas y de bicho pasé a ser objeto depredador. Serpientes y  sirenas  tatuadas en la piel, osos de peluche, masas de carne bamboleantes, papagayos en el cuello, una serpiente enroscada, una y otra vez,  hasta que el polvo empaste mis gafas donde águilas de piedra se afilan las garras.

12horas más tarde estoy recorriendo el trayecto inverso guiado por unos raíles que nunca se hunden. Desde lo alto de un cartel me contempla una belleza rubia, posible novia de King Kong pero inalcanzable para mí más disecado que un oso del museo de ciencias naturales. Orad por mi healing angels.

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31 pensamientos en “Diario de un emigrante.

  1. No veo en el futuro de este hombre más que las sacudidas de los cambios de vía y los martillos neumáticos. No está feliz, pero tampoco lo estaba en su lugar.
    ¡Saludos!

  2. Que nos queda sino casi nada…
    L@s que son y están donde quieren/pueden y deben.
    L@s que apenas están aunque son donde pueden.
    L@s que a ratos somos y estamos donde queremos y podemos nos paseamos por la EXISTENCIA del prójimo sin tener muy claro que su Desarraigo es Nuestro también.

    Somos Copropietarios de la Empresa Humana S.A ó Corparatión donde se fabrican Sueños sin contenidos y contenidos sin Sueños.

    Esta Gran Manzana es y está en cualquier esquina / revuelta del mundo por chiquito que sea.

    Tu liturgía literaria me traslada a esta Realidad que dibujas Anna.

    Muchas gracias por este regalo Anna ¡¡¡

    • Alfonso está claro que la gran manzana de la emigración está en cualquier esquina, esquina donde a menudo se estrella un sueño vendido a un precio desorbitado. No he definido la raza del emigrante porque ha podido ser, puede ser y podrá ser de cualquier raza y de cualquier lugar. El lugar del relato, Manhattan, es circunstancial, ligado al trabajo de Juanjo.
      Muchas gracias Alfonso por tu comentario!

  3. Genial descripción, genial descripción, genial. ¿Lo dije ya? Genial
    Cuantos tipos como éste no vemos a diario, porque están ahí, pero no los vemos. De vez en cuando alguien habla por ellos, alguien con sensibilidad y ojos (Bonitos en el presente), nos recuerda que viven con nosotros, que no los vemos pero están ahí. Son los esclavos de vanguardia que cosen los desgarros que hace la sociedad sin advertir el coste. En EEUU y en San Petesburgo.
    ¿Dije que me pareció Genial?

    DatarEduLoco

    • Edu genial tu comentario! Estamos rodeados de hombres y mujeres así, hablamos con ellos y su desamparo nos embarga.
      Un abrazo a mi estimado DatarGenialEduLoco.

  4. Me gusta ese Manhattan, mucho más acorde con la realidad, en el que sacas a la luz los hombres y mujeres que desfilan, viven, sufren y trabajan en la urbe, y que normalmente pasan desapercibidos.

    Por eso es necesario moverse en el metro, mezclarse con la multitud que se agolpan en los ándenes a las horas puntas.

    Genial (como dice Edu) texto para una magnífica imagen de Juanjo. Gracias a los dos.

    Abrazos.

    • ernesto, este texto ha salido del trabajo de Juanjo, de su visión de Manhattan. Así que un aplauso para él. Gracias por el adjetivo superlativo de parte de los dos.
      Abrazos,

  5. Sitios, huecos, hombres y mujeres en busca de aquellas puertas que se cerraron en lugares propios. Ya nada es propio, todo se construye entre todos. Babeles en las que confiar ante el caos de las grandes urbes.
    Un esplendido texto que nos hace reflexionar sobre la dura vida de cualquier emigrante.
    Mis felicitaciones Anne, a ti y a Juanjo por su magnifica fotografía.

    • piper, emigrantes chocándose contra el gran sueño de la sociedad de consumo engendradora de seres indiferentes a todo lo que no sea su bienestar. Exagero un poco.
      Recibo encantada las felicitaciones en nombre de Juanjo y del mio. Gracias.

  6. Sorpende esa relación narrativa entre la imagen estupenda de Juanjo y la historia que nos presentas. Una historia épica en las profundidades de una ciudad que palpita sudor y sangre. Enhorabuena. Un saludo

    • Concha, me encanta este tipo de experiencia, enlazar imágenes y palabras, un punto del derecho, un punto del revés. Gracias en nombre de los dos.
      Un saludo,

  7. Muchas gracias a todos por los comentarios elogiosos hacia las fotos, Nueva York es una ciudad que regala tanto a quien quiera entregarse a ella que hace todo tan fácil.
    (Mi mujer me lee por encima del hombro y me llama cursi, qué sabrá ella)
    Y Anne lo ve tan bien.

  8. Sé que fue inspirada en un inmigrante y en Manhattan (ya me llego a ver algo del trabajo de Juanjo)…pero me pareció una escena común a muchas urbes donde propios y extranjeros son secados de sueños y esperanzas a diario en esta máquina de picar carne que es “el sistema”, en eso creo, radica lo genial de tu texto que Edu grita a vivas letras: que puede aplicarse a todos lados! un fuerte abrazo Anne!

    • Claudia el relato se situa en Manhattan porque el trabajo de Juanjo está realizado en Manhattan. Evidentemente esta escena puede ser propia de cualquier urbe, los emigrantes suelen ser más vulnerables a un “sistema” que desconocen aunque por supuesto este ” sistema” puede machacar a cualquiera. De todos modos he tenido cuidado a no poner más señales de identidad a mi personaje que la de emigrante.
      Gracias por ser tan exuberante en tu cumplido como Edu!
      Un abrazo,

  9. Me agrada lo que has plasmado por la persepción de la imagen en palabras…haces que se sienta en lo profundo. Sobre todo, cuando muchos podemos emular estas sensaciones y sentimientos encontrados, no por Manhattan en especial, sino por cada pueblo y ciudad que nos alberga a los emigrantes como foraneos que somos en el lugar donde estamos( yo una colombiana en Perú amando tu Francia), aunque nos esforcemos por sentirnos propios, nuestras almas siempre serán ajenas, añorando, no solo a la tierra que nos vio nacer, sino a aquella donde quedó aferrado nuestro corazón,donde realmente fluye con pasión nuestra sangre,donde auque dura la realidad,pesan mas los sueños,aquel lugar, donde por sortilegio divino, se lograron encontrar el alma,el espiritu,el cuerpo,fusionados por la magia de la pasión,de la belleza,de la ilusión,del hacer realidad los sueños…del amor. Es por ese lugar ubicado en cualquier parte del mundo, grande o pequeño y al que siempre desearemos volver, que se llenaran de palabras cada diario de quienes somos queriéndolo o no…”emigrantes”
    Bisous…bonne junée á toi.
    Eugenia

    • Eugenia me emociona tu comentario en lo más profundo. Preciosas palabras las tuyas, tan sentidas y universales, la mejor recompensa que hubiese podido soñar al escribir este texto.
      Te mando un abrazo muy fuerte y con todo mi cariño desde Madrid,
      Anne

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