Ciento cuarenta tweets de amor y un mail desesperado. 10/11/12.

Mi vida no cabe en 140 caracteres.

Cabe en 4 , los del verbo amar.

.

.

Hoy te despiertas en mi sueño

bufanda de olas y bruma

guirnalda de risas y alegría

desafiando la desesperanza

de un mundo enloquecido.

.

.

Mi sangre es primavera,

incienso de lilas,

botafumeiro de rosas,

crecida de aguas

que en tu cuello desemboca.

.

.

.Mañana de opalina

luz incierta de mi alma

desconcierto que, hacía ti, vuela,

hacía el nido de tu palabra.

.

.

Asido entre tus manos

bajo el sol de tu mirada

mi corazón revienta,

pétalos de jacarandá,

sobre tu sonrisa esparcidos.

.

.

Hoy es primavera en nuestra cama,

nuestro cansancio es lecho de musgo

bajo el dosel adamascado de las golondrinas.

.

.

Me he ataviado de domingo,

me he puesto tu piel de vestido,

me encaja como guante de cabritilla,

cuneta blanca del opio de tu cuerpo.

.

.

Dolor exquisito de la espera,

pulsión, latido de sangre,

raíces expansivas de ninfeas en las arterias,

intenso deseo de ser amada.

.

.

Al amparo de tu mirada

me siento más bella que guapa

más inteligente que lista

más sinuosa que delgada

me siento tuya y me basta.

.

.

Hago auto stop sobre tu cuerpo,

me subo a tu corazón,

(200 km al segundo)

y, ebrios de dicha,

recorremos juntos el espacio sideral.

.

.

En tu abrazo

el mundo es,

pálpito de sangre,

núcleo denso,

nanosegundo

en suspenso,

salto de felinos

sobre la jungla del asfalto.

.

.

Tus ojos son la pradera donde navego,

me susurras,

timonel de mi destino,

cuando me acunas en tus brazos.

“En nuestra vida hay un solo color es el color del amor”. Marc Chagall. 3)

1927, Lovers with flowers, Marc Chagall.

En el horizonte, que ya no existe,

el cielo descarga trombas de ceniza.

Bajo su peso, sombras vagan sin rumbo

sobre las aceras de la desgracia,

sordas a todo lo que no sea silencio,

cuerpos anclados en el desgaste

de los pasos perdidos.

 

 

En el cálido abrazo de los amantes

el cariño siembra semillas de esperanza.

El latido de sus cuerpos los inunda de tibieza,

sobre sus cabellos enredados de sol

se entrelazan rosas reventonas,

cantos de ternura orlados del deseo

de sus almas ascendentes.