Otoño. Automne. Poema bilingüe español, francés.

sculpture_Thomas_Heatherwick_Bleigiessen

Y de nuevo el otoño, piensa

una mujer madura, tan madura

como el melocotón que se está comiendo

y deja en la comisura de sus labios,

una gota de su jugo

en suspenso.

Néctar dulce y anaranjado

como las hojas del castaño,

que la preservan de un calor

disfrazado de verano.

Y de nuevo el otoño

en el parque del Retiro,

recapacita, la misma mujer,

tumbada sobre la hierba

salpicada de hojas de castaño.

Y de nuevo el otoño, suspira

la mujer dulce, tan dulce

como la carne del melocotón,

del cual, solo queda el hueso.

Una castaña, dentro de su funda,

se balancea

y cae sobre el cabello

pelirrojo de una niña

que, disfrazada con ropa de vieja,

se parece a la mujer madura.

Y entonces la niña,

desenfunda la castaña,

se mira en ella, y se ríe,

se ríe, hasta perder el aliento

en el sendero de su infancia

¡No!

se ríe, se ríe, hasta perder el aliento,

loca de felicidad por la maravilla del instante

que al igual que el mar,

sube en ella como una marea.

Version française.

sculpture_Thomas_Heatherwick_Bleigiessen

Et de nouveau l´automne , pense

une femme mûre,  aussi mûre

que la pêche qu´elle mange

qui laisse, une goutte de son jus,

suspendue,

sur la comissure de ses lèvres.

Nectar doux et orange

comme les feuilles du chêne

qui la préservent de la chaleur

déguisée en été.

Et de nouveau l´automne

dans le parc du Retiro,

resasse la même femme,

allongée sur l´herbe,

piquetée de feuilles de chêne.

Et de nouveau l´automne, soupire,

la femme douce, aussi douce

que la chair de la pêche

dont il ne reste que le noyau.

Une châtaigne, dans sa gousse,

se balance

et tombe sur la chevelure rousse

d´une petite fille, qui,

affublée de vêtements trop grands,

ressemble à la femme d´âge mûr.

Et  c´est alors que la petite fille

sort la châtaigne de sa gousse,

se regarde en elle et se met à rire,

à rire, jusqu´à en perdre le souffle

tout en courant sur le sentier de son enfance

Non!

à rire, à rire, jusqu´à en perdre le souffle,

éperdue  de bonheur par la merveille de l´instant,

qui, de même que la mer,

remonte en elle comme une marée.