Origami (2).

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Marc Chagall.

Eco de tu voz

era el galope de los dinosaurios

que oía grabado a sangre

en la oscuridad de la cueva

y también el vaivén de los océanos sobre

las cimas de mis continentes inventados

y el bombeo del corazón de mi madre

tras la  opalescencia de la placenta,

menos luminosa que las lunas de Chagall,

cuando flotaba entre sus reflejos

enraizada en tus manos

que ahora me enlazan a tu voz

que me desgarra y me alumbra

en la calidez de tu boca

alba de todas las sombras.