Emma no sabe lo que le pasa.

Sun in an empty room. Edward Hopper.

Hoy Emma no sabe lo que le pasa. Detrás de la persiana el cielo azul lechoso de la mañana se le antojó pesado, el té le supo amargo, el zumo de naranja ácido.

El baño estaba demasiado  caliente. Un rostro blanco  flotaba en el vaho del espejo. Del pelo empapado caían  gotas frías sobre su piel sin contornos y sin embargo  erizada.

 Le dio pereza abrir el armario, se vistió con la ropa de ayer tirada en el suelo. Al igual que ayer, el pantalón le oprimía  la cintura y la lana del jersey picaba sus pechos, sus brazos, su cuello.

En el parque la masa anaranjada de los árboles estaba cubierta de polvo. Bajo sus zapatos las hojas crujían como conchas rotas. Solo paseaban perros y viejos atados a una correa.

Metida entre las cuatro paredes de su dormitorio Emma no sabe lo que le pasa. Mira fijamente el sol que entra en su cubo envasado al vacío. Un sol a punto de caer que no calienta y la petrifica.