Paseando por la península del Cotentin (Normandia) y más exactamente en Fermanville.

Queridos lectores y amigos, como en Europa estamos en verano, aunque por estos lares, no lo parezca, he decidido tomarme unas vacaciones y cambiar la pluma por la cámara de fotos. No soy buena fotógrafa pero… ¡voy a intentar mejorar! Mi plan es llevaros conmigo de paseo y haceros descubrir mis rincones preferidos.

¡Abrigaros bien que, hoy, de manera absolutamente excepcional, no hace nada de calor y sopla viento!

Ahora estamos entrando en un pequeño valle colindante a una playa llamada “L´Anse du Brick”. El suelo es muy resbaladizo. Ayer llovió a mares y hay barro.

Riachuelo del valle. Sonido cristalino, blanco, ¿uterino?

Cielo reflejado en el riachuelo, luz negra de Chillida. ( ¡En realidad he puesto esta foto porque me parece que me ha salido mejor que la otra!)

Musgos. Os presto mi mano para tocarlos: unos son esponjosos, otros más ásperos, pero todos huelen a naturaleza virgen y secreta.

Ahora vamos a salir de este pequeño valle y subir una cuesta bastante empinada de unos trescientos metros.

Cambio de escenario: ¡ Mis landas! Helechos y brezos  ¡El lugar más hermoso del mundo!

Vista del Cap Levy.

Uno de los bunkers  que salpican el paisaje. La mayoría están semi enterrados y  recubiertos por la vegetación. Este es mi preferido ¡Mi terreno de juegos cuando era niña y no tan niña! En cuanto a la vista, es sublime. Hoy no se aprecia, pero lo es ¡Me podéis llamar chauvinista con toda la razón del mundo! Lo asumo.

Como el tiempo amenaza lluvia, ¿os parece que demos por terminado el paseo?

Espero no haber abusado de vuestro tiempo y os ruego no dejar comentarios, ya que os mando estas fotos a modo de postales.

Un abrazo de vuestra amiga,

Anne, la normanda.