Antes de…

Fotografía Maria Gabriella Cilento.

…buceabas  sobre praderas de agua,  pureza con sabor a sal que una brisa rizaba, a lo lejos, en su superficie.

Buceabas  lejos de la vida, de los recuerdos, de los desengaños, de la crueldad y de la mezquindad; lejos de la funda demasiado estrecha del cuerpo que te aguardaba a la salida,  en la sala de los objetos perdidos, polvo y ácaros en las tripas de un peluche tuerto.

Peces plateados nadaban  a tu alrededor en una ondulación que se expandía  y se encogía  al ritmo calmo de tu latido.

Eras agua y tibieza, burbuja irisada de luz, sombreada  por el vaivén oloroso de un bosque encantado. La redondez de las rocas era suave y pulida; la ternura descansaba  sobre un lecho de arena  y un tapiz de algas, que acariciabas con la mano.

Entras en un túnel. ¡No cabes! ¡Te estalla la cabeza!

Un relámpago seco. Tus pulmones se encogen, tu cuerpo azulea, no sabes que te ocurre, solo sabes que algo va mal.

…¡Es un niño! exclama el médico.