Elucubraciones veraniegas. 27/07/2010.

 

De: Anne

Para: ti

Enviado: 27 de Julio del 2010

Asunto: Hongos alucinógenos 

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Me preguntas que es de mi vida y solo te puedo decir que el contacto con la naturaleza  me está convirtiendo en una mujer más vaga y soñadora. Te adjunto una anécdota para que te hagas una idea por que senderos me está llevando esta fatal conjunción de pereza y ensoñación.  

El miércoles pasado me encontraba en Trouville, pasando unos días en casa de mi hermano, cuando, a la hora del café, empezó a llover suavemente. Detrás de los ventanales de la villa, situada en lo más alto de una colina, playa, mar, cielo y arena, se superponían en un vaivén irregular de transparencias  grises. Presa de un fuerte deseo de pasar al otro lado de la ventana me escabullí discretamente. Las voces de mis familiares y el chirrido de los goznes de la puerta al cerrarse se fundieron en un sonido único que se apagó de golpe, tragado por la espesura de los muros y el repiqueo de la lluvia.

Los tablones de madera del paseo, dispuestos encima de la arena, brillaban, encerados de lluvia. Traspasada la ventana, me deslizaba dentro de un paisaje de manchas en perpetuo movimiento. Después de una larga caminata empecé a notar como mi jersey, empapado de lluvia, pesaba demasiado. Cansada me senté sobre la arena porosa. Las nubes  se quedaban adheridas en capas movedizas encima de la película de agua dejada por el mar al retirarse. De él solo se oía el rumor. La lluvia  había cesado.

 Olía a algas y lana mojada. Mi piel no olía a nada hasta que una ráfaga de viento se coló por mis oidos y mi nariz obturando mis poros de sal y rasgando la oscuridad del cielo para dejar paso a una luz plateada. Una aureola de un violeta pálido y calmo nimbó los contornos  del hotel llamado “Les Roches noires“. Detrás de una ventana, una mujer destruida escribía su dolor de tanto esperar. Se llamaba Marguerite Duras. Al morderme los labios, mi sangre sabía cálida y dulce. Un poco acre. 

Un abrazo,

Anne

PS: ¡Te juro que en Normandía, tal vez por falta de sol, no crecen hongos alucinógenos!