“Que me perdone Hopper”. Habitación junto al mar.

  Habitación junto al mar. Edward Hopper

Este texto se lo dedico a Ernesto con todo mi cariño.

“¿Cuándo te mueres, qué queda?” le preguntabas a tu madre.

“No lo sé muy bien” te contestaba mirándote a los ojos “puede que sólo el sonido del mar”

Te acercaba una concha marina al oído y tú, arrollado en su regazo y agarrado al iris cambiante de sus ojos, te sumergías en las profundidades de los océanos donde se percibía el rumor de las olas, y otro mucho más cercano, el del corazón de tu madre.

Ahora sabes muy bien lo que queda. Echas una mirada al cuarto de atrás. Estás tranquilo, lo dejaste bien ordenado. Los recuerdos felices, el amor, el afecto, la amistad, atesorados en un cajón y los otros, con su carga de dolor y sufrimiento, los rompiste en pedazos y los tiraste al mar que lame tu ventana. Te sonríes, tu madre tenía razón.

Miras la pared y el suelo donde el sol ha dibujado un trapecio. Te hace gracia, te gustaba columpiarte. Ahora lo haces dentro de ti, una concha de ondas brillantes que se enroscan y desenroscan al son de las olas en cuya profundidad te unes al rumor cercano de un  corazón inmenso.