Vida y muerte de las estatuas.

Vida y muerte de las estatuas. Victoria Diehl.

 

 

Me llamas muerte en el alma, hielo, ¡si supieras cuanto me gustaría sentirme tal y como me describes!  Un muerto dejó de sufrir, el hielo no teme la descomposición que tan lentamente me corroe. Nunca entendí el significado de la palabra tiempo, péndulo de luz y de sombras, ni el escenario donde se mueven  los otros amparados tras cortinas rojas, color de la pasión, color crucificado sobre mi piel. Mi morada es fría, una planicie verde de  cansancio donde acampa el desamparo. En cuanto a la ira y al resentimiento ¿Cómo podría un corazón al que le cuesta sobrevivir albergar tales sentimientos? ¿Cómo podrían besar unos labios donde la sangre  arrastra la muerte disfrazada de carmín, y amar un cuerpo cuyo dueño es el abandono? ¿Cómo?, dime, tú que no eres más que la sombra de lo que fui.