Elucubraciones veraniegas. 19/08/2010

De: Anne

Para: ti

Enviado: 19 de Agosto del 2010

Asunto: Verano

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Haces bien en reñirme, hace mucho tiempo que no te mando un mail. La pereza me tiene secuestrada. Llevo semanas sin escribir, sin leer. Solo intento sentir. Sentir el verano. Sentirlo con fuerza para ti, para que sepas lo que siento, para que sientas como se hunde tu cuerpo en la suavidad de las dunas y se queda quieto hasta que tus poros se acoplen a la quietud movediza de la arena y convertirte así, en roca desmenuzada, brillante de mica.

Para que nades en un mar helado y tu piel se contraiga bajo el impacto del frío, para que tu sangre arda al precipitarse dentro de tus venas, dilatando de nuevo tu cuerpo rodeado de partículas de luz.

Para que un perro peludo empiece a andar a tu lado y el olor acre de su pelaje se adentre en tu nariz anulando el perfume agridulce de las moreras.

Para que cuando te tumbes sobre la pradera, te quedes en suspenso al escuchar el silencio bajo la hierba. El silencio denso de las hormigas.

Para que levantes más a menudo la cabeza y tus ojos se queden pegados al movimiento de las nubes deseando detener en tus pupilas, su  avance, su color cambiante, sus sombras frías y como no puedes hacerlo, alces tus brazos abiertos en un intento de abarcar el cielo y ceñir el instante.

Para que contemples una puesta de sol conmigo, una copa de Calvados en la mano. El aguardiente quema nuestras bocas, impregna nuestras papilas del sabor ácido de las manzanas, del olor cálido del roble. La quemadura se despliega en abanico por nuestros paladares, los acaricia con varillas de terciopelo hasta hundirse en el mar rojizo de nuestras gargantas con el sol a cuestas.

 Te mando un abrazo muy sentido,

Anne