A pesar de todo y en contra de todos: ¡Feliz año nuevo!

Decalcomania. René Magritte.

 

«Todo lo que vemos esconde otra cosa, siempre queremos ver lo que está escondido detrás de lo que vemos.» Magritte.

 

 Todos lo conocen como el hombre del bombín. Siempre va con prisa, de casa al trabajo, del  trabajo a casa, la cabeza metida entre los hombros. En primavera molesta, en verano desentona, el viento de otoño lo barre sobre el asfalto. El invierno lo envasa  entre capas de vacio. Esto piensa la mujer del hombre del bombín mientras  se aleja por el pasillo con olor a moho, el dobladillo de la bata  arrastrando y los pies aferrados a sus zapatillas desbocadas.

Bajo el abrigo del hombre del bombín, sopla una brisa sutil, unas nubes blancas corren sobre un iris claro desplegado sobre el forro chispeante. El soliloquio del viento transporta el rumor profundo de la esperanza hasta un lecho de arena blanca relamido por la espuma de los días. Una gata baila la noche bajo los efluvios exóticos  de una isla posible. El hombre desnudo contempla las huellas felinas. Su alma explota cuando llega la hora exquisita de deshojarla.  365 pétalos de dulzura anidados en lo más profundo de su corazón. El corazón celeste de un hombre con bombín. 

 

 

… y otra decalcomania de Raffaele (Pinto):

 

Un fosíl patriarcal es monogamia,

cuando del apellido la obsesión

a la mujer de triste habitación

en círculo encerró, y de la infamia.

 

Del corazón es hoy la poligamia

necesidad vital, si la pasión

se quiere preservar de la prisión

de la claustrofóbica endogamia,

 

de la cual nos libera la ancha Red

que nos hace volar por todo el cielo

en búsqueda de las almas gemelas

 

con las que del deseo las acuarelas

pintamos sin ningún miedo o recelo,

apagando del goce nuestra sed!