Ciento cuarenta tweets de amor y un mail desesperado. 19/11/12.

 

 

 

 

Te proyecto desnudo

 

sobre mis párpados,

 

suspiros de espera,

 

penumbra de terciopelo,

 

en el entreacto de mi boca.

 

 

 

 

Mi pelo es tu estela,

 

tu deseo es el viento

 

donde ondean mis caderas,

 

bandadas de pájaros,

 

volando hacía el núcleo .

 

 

 

 

¡Oh! centro de galaxias,

 

años luz en la vía láctea

 

¡Oh! tamiz  alado de tu presencia.

 

 

 

 

¿Qué has hecho, amor,

para plisar mi corazón

en los enredos de tu alma?

 

 

 

 

Un estallido,

una luz blanca,

tensa como un arco,

y un caída entre plumas

sobre un nido de musgo,

blando, blando, blando

 

 

 

 

Debajo del abrigo,

debajo del jersey,

debajo de la camiseta,

debajo de mi piel,

hace mucho calor.

Vaivén  de mariposas,

él de tus manos aladas,

tatuadas de luz.

 

 

 

 

Te desmayas dentro de mis ojos,

y, jovencita en flor,

me abro a la sombra de tus palabras.

 

 

 

 

En tu espalda

descifro mi nombre,

y, con mis uñas,

grabo el tuyo.

Ajuar de mi sangre

 

 

 

 

Eclipse de luna es tu ausencia,

languidez de mis sentidos,

la de mis ojos cercados

por un ramo de violetas, que,

sobre mi vientre dibujaste.

 

 

 

 

El mundo se acaba.

Rascacielos de tristeza borran el día.

Tu teléfono no responde.

 

 

P.S. Todas las fotografías son de Imogen Cunningham.

Ciento cuarenta tweets de amor y un mail desesperado. 12/11/12.

 

Eres mi solsticio de verano,

mi trópico bajo el sol,

el centro de mis sueños,

el vértice de mi deseo,

mi amor de medianoche.

.

.

Te buscaba en la noche,

te encontré bajo el sol

en el cruce de caminos

donde realidad y ficción

pasean de la mano.

.

.

Cuando me besas,

tu rostro se tiñe de siena,

polvareda de oro

bajo el galope

de mi corazón,

crines al viento,

en la fiesta de tus ojos.

.

.

Eres mi mar y mis mareas

mi pez en la orilla

mis escamas de luna

sobresaltos sobre la arena

el anzuelo que me desgarra

dulcemente.

.

.

Redondez del mar y del cielo

unidos en un silencio de sal

el mismo que resbala sobre mis mejillas

cuando me tomas en tus brazos.

.

.

Quiero ser la llama antes de la tormenta,

la chispa que reavive los rescoldos

sepultados bajo lechos de ceniza

en la cueva de tu abrigo.

.

.

Tan tierna fue la noche,

tan dulces tus besos,

que mi cuerpo, ceñido de luna,

susurra un blues delante

del ordenador de la oficina.

.

.

Otoño dorado de hojas

Otoño disfrazado de verano

Brillo de castañas en tus ojos

Vendimia de mis sentidos.

.

.

Ser amada como la mujer,

la mujer que no existe,

ser solo el boceto

(eternamente inacabado)

que en tu cerebro

dibujes a tientas.

.

.

Lejos del frio,

una cometa roja,

en mí se alza,

la de tu sonrisa.

.

.

El tiempo me sopla que es otoño

los periódicos chillan el invierno,

pero, tú, en cada beso, me insuflas el verano.

.

.

Trópico de Cáncer escribió Henry Miller,

trópico tuyo soy, de luna llena,

esperándote en el centro de la noche.

Ciento cuarenta tweets de amor y un mail desesperado. 10/11/12.

Mi vida no cabe en 140 caracteres.

Cabe en 4 , los del verbo amar.

.

.

Hoy te despiertas en mi sueño

bufanda de olas y bruma

guirnalda de risas y alegría

desafiando la desesperanza

de un mundo enloquecido.

.

.

Mi sangre es primavera,

incienso de lilas,

botafumeiro de rosas,

crecida de aguas

que en tu cuello desemboca.

.

.

.Mañana de opalina

luz incierta de mi alma

desconcierto que, hacía ti, vuela,

hacía el nido de tu palabra.

.

.

Asido entre tus manos

bajo el sol de tu mirada

mi corazón revienta,

pétalos de jacarandá,

sobre tu sonrisa esparcidos.

.

.

Hoy es primavera en nuestra cama,

nuestro cansancio es lecho de musgo

bajo el dosel adamascado de las golondrinas.

.

.

Me he ataviado de domingo,

me he puesto tu piel de vestido,

me encaja como guante de cabritilla,

cuneta blanca del opio de tu cuerpo.

.

.

Dolor exquisito de la espera,

pulsión, latido de sangre,

raíces expansivas de ninfeas en las arterias,

intenso deseo de ser amada.

.

.

Al amparo de tu mirada

me siento más bella que guapa

más inteligente que lista

más sinuosa que delgada

me siento tuya y me basta.

.

.

Hago auto stop sobre tu cuerpo,

me subo a tu corazón,

(200 km al segundo)

y, ebrios de dicha,

recorremos juntos el espacio sideral.

.

.

En tu abrazo

el mundo es,

pálpito de sangre,

núcleo denso,

nanosegundo

en suspenso,

salto de felinos

sobre la jungla del asfalto.

.

.

Tus ojos son la pradera donde navego,

me susurras,

timonel de mi destino,

cuando me acunas en tus brazos.