“En nuestra vida hay un solo color es el color del amor”. Marc Chagall. 3)

1927, Lovers with flowers, Marc Chagall.

En el horizonte, que ya no existe,

el cielo descarga trombas de ceniza.

Bajo su peso, sombras vagan sin rumbo

sobre las aceras de la desgracia,

sordas a todo lo que no sea silencio,

cuerpos anclados en el desgaste

de los pasos perdidos.

 

 

En el cálido abrazo de los amantes

el cariño siembra semillas de esperanza.

El latido de sus cuerpos los inunda de tibieza,

sobre sus cabellos enredados de sol

se entrelazan rosas reventonas,

cantos de ternura orlados del deseo

de sus almas ascendentes.

21 pensamientos en ““En nuestra vida hay un solo color es el color del amor”. Marc Chagall. 3)

  1. ANNE
    de partida para a Escócia (uma semana) umcomentário rápido. Aqui Chagall é um pouco a imagem do desalento. Mesmo os amantes são ” cantos de ternura orlados del deseo de sus almas” não de seus corpos. A sensualidade foi-se, deixando uma ternura entristecida , apenas um gesto de conforto e amparo. A dádiva de conforto dos que estão sós sob “trombas deceniza”.
    Votos de sol.

    • xico, qué suerte! Me encanta Escocia, es un lugar maravilloso y los escoceses es gente muy alegre.
      Me he equivocado al elegir este cuadro de Chagall, pesa mucho más el desaliento que el sentido amoroso…demasiado tarde para rectificar! Te deseo un viaje soleado.
      Un abrazo

    • No digas que has elegido mal, Anne. La elección es fruto de un impulso, a veces de un estado de ánimo, y en ese sentido has estado en perfecta comunión con Chagall cuando pintó el cuadro. Y la tristeza es un estado frecuente: ¿por qué ha de ser incoherente con la ascensión de las almas? A veces vemos contradicciones donde, precisamente, no las hay necesariamente: en momentos de tristeza tenemos sentimientos que pueden ser muy fuertes, trascendentes, incluso liberadores, sentimientos capaces de unir más a las personas, de reforzar el amor.

    • Querido Albert, te agradezco el interés pero cuando veo el cuadro ahora, la corona de flores se me antoja una corona de espinas…el cuadro me parece una melancólica “crucificación” del amor. Al igual que tú pienso que la visión de la vida en general, y de un cuadro en particular, depende en gran parte del estado de ánimo.
      Te manda un abrazo una mujer llena de contradicciones!

  2. Son amantes tristes los de la pintura de Chagall, parecen inmovilizados para la eternidad, con sus “almas ascendentes”, pero tú les das vida: nunca más podré mirar ese cuadro de la misma manera.

    • Albert, como le escribía a xico, me he equivocado al elegir este cuadro, pesa tanto el sentimiento de tristeza que la ascensión de las almas es incoherente. He dado vida a los personajes de Chagall pero los he interpretado mal. Tu mirada al cuadro es, a mi manera de ver, la coherente.
      Un abrazo

  3. Tus versos hacen que el cuadro sea un símbolo del amor eterno. Expresa el sentimiento de afecto que surge cuando nos sentimos afligidos y sólo encontramos consuelo apoyándonos uno en el otro. Así en un eterno abandono, surge el sentimiento de comprensión, de ternura y amor.
    Preciosa tu entrada, querida Anne.
    Un cálido abrazo.

  4. El desaliento es parte integrante del amor. Cuando los amantes se separan parece que les faltara el aire. Un saludo

    • Tienes razón Concha, el desaliento hace parte del amor. Creo que has dado en la clave de este cuadro que con tan poco acierto interpreté… la pareja está a punto de tener que separarse. Gracias amiga.
      Un abrazo,

  5. Se ven perfectamente esas trombas de ceniza envolviendo a esos amantes rodeados de flores.
    Tonos grises..que hacen ver un amor triste, dos personas unidas por el roce de la melancolía, dos personas que se necesitan en el peor momento la una a la otra…
    Bello…muy bello Anne!
    Besos de oro para ti

    • Gracias Margarita… pero mi texto no tiene la misma esencia que la imagen, que has descrito muy bien, por lo tanto lo considero fallido. Otra vez intentaré no caer en el mismo error.
      Un abrazo,

  6. He vuelto a ver a Chagal, hace dos días me inundo de trsiteza, al verlo nuevamente, siento que sueñan que evocan arrebatos pasionales y la mano de él en el sueño se adosa a su seno, para seguir soñando… besos Rub

  7. No conocía este cuadro de Chagall, ya ves. Pese a la desgracia, siempre queda el cariño que nos envuelve el cuerpo de ternura y tibieza. Nada que ver con estos calores caribeños que me van a hacer perder el poco juicio que me queda.

  8. Pingback: Sobre la ciudad (Marc Chagall, 1924) | Fragments de vida

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