A mi padre. Fathom, a seis pies bajo el mar.

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Cuando aprieta el calor y se ensancha la pereza,

desde la tibieza hueca del sofá, creo hallar tu presencia.

Empujados por el frescor de mi abanico, los visillos se hinchan

y tu silueta se dibuja entre partículas de salitre

tendidas sobre hilos de luz. Tuyo es el espacio.

Tuyo por entero. Me mareas. Me asfixias. Te suprimo. No puedo.

En la oscuridad de los posos del café, te reinvento, joven y bello.

Te otorgo otra vida. Una vida feliz. Serás mi colgante de obsidiana,

corazón de basalto cercado de metal. Vetas rojas, estuario de mi piel.

Anochecer de borrasca,  tú y yo a seis pies de profundidad.

Para siempre, tú y yo bajo el mar. Para siempre en la sima, padre.

14 pensamientos en “A mi padre. Fathom, a seis pies bajo el mar.

    • Ana Maria, es un poco triste ya que se dirige a un padre ausente, me alegro tanto que puedas disfrutar del tuyo. Gracias por pasar, comentar y animar.
      Un abrazo

  1. ¡Has vuelto! Supongo que te merecías el descanso, pero tu ausencia se ha notado. He aprovechado para disfrutar de tus escritos anteriores. Algunos son magníficos, todos buenos. Me han gustado mucho con tus relatos de viajes. ¡Sana envidia! Particularmente disfruto con tu manera de dejarnos intuir tus sentimientos sin contárnoslo.
    Este último relato es, en mi modesta opinión, de los mejores.
    Encantado de enviarte de nuevo un fuerte abrazo.

    • Muchas gracias Uriz por darme tanto ánimo! En cuanto a los relatos de viajes, a ver si los retomo ya que se aproxima un periodo estival! Gracias por comentar!
      Un abrazo

  2. Hay como un cierto oleaje, versos compuestos de frases cortas, como brochazos de mar que perfilan esa imagen entre visillos. Hermoso, profundo, no sé de cuantos metros. Por cierto, yo pondría el seis en letra, aunque quién sabe de esto. Un abrazo fuerte.

    • Amando, me enorgullece tu comentario, en cuanto al seis, tienes toda la razón…se me había escapado. Ahora lo corrijo. Gracias.
      Un abrazo

    • Es un poema un poco triste para celebrar el día del padre, rub. Me salió así. Gracias por pasar, por comentar, por la amistad.
      Un abrazo

    • Me gusta lo de “no nos sueñe pescando”…introducir al que ya no está en este “nos” tan vital. Gracias por leer y comentar.

    • Concha, tienes razón, tengo alma viajera y muy a menudo la proyecto en el pasado. Te agradezco la lectura y el comentario.
      Un abrazo

  3. Me has emocionado, Anne. Estoy convencida de que tu padre tuvo una vida estupenda aunque hubiera también dolor, ¡quién no sufre! Seguro que se llevó consigo bonitas fotografías. El mar siempre presente en tu escritura, normanda. 🙂

    • Te agradezco la emoción, zambu. Mi padre, como bien dices, tuvo una vida feliz y triste como la que tenemos todos.
      Un abrazo

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