El tiempo de un habano.

Desnudo en rojo. Modigliani

Tras el amplio ventanal del cuarto de estar, sumido en la oscuridad, acecha el caos de la ciudad. Unos rascacielos  negros se perfilan contra un cielo gris alumbrado por el brillo acerado y redondo de la luna.

Delante de la chimenea, una mujer,  tumbada encima de una otomana de terciopelo granate, contempla el fuego. Apoya su cabeza ladeada sobre la palma de la mano derecha abierta en abanico. El codo se hunde en un cojín azul donde se desdibujan arabescos gastados. Las llamas  alumbran su cuerpo desnudo borrando contornos inciertos.

Sentado encima de un sillón cercano, un hombre, con el abrigo todavía puesto, termina de fumar un habano. Cuando aspira el humo, la brasa, al rojo vivo, descubre una mirada centelleante de rescoldos.

Ella siente los filamentos de la mirada del hombre acariciar su espalda, y su espalda, bajo esta mirada tan densa,  empieza a vibrar de forma primitiva. Las llamas crepitan, llenando su cuerpo de murmullos. Se  gira hacía él, lánguidamente, porque sabe que tal es su deseo, reposa la cabeza sobre el cojín, una mano bajo la nuca, mientras  la otra, guiada por la ansiosa mirada, acaricia la suavidad de sus pechos, los retiene en su palma, los moldea y los yergue.  La oscuridad  se comprime apelmazada de humo. La  mano sigue bajando revelando una carne frágil despojada de límites.  Una quemadura percute la piel, una mano masculina se une a la suya, la aparta y prosigue en solitario la experiencia secreta. La mano salvaje y dulce la crea,  explorando la jungla íntima y exuberante de su vientre. Las formas reconocibles  se hunden. El latido del mundo se contrae, loco de silencio, al borde de unos labios temblorosos y húmedos.

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Dieu est un fumeur de havanes. Serge Gainsbourg et Catherine Deneuve.

22 pensamientos en “El tiempo de un habano.

    • chrieseli, he elegido el habano, porque más que un clásico suena a lugar común. Me divierte jugar con una imagen muy usada y ver que puedo sacar de ella. Un poco como recuperar un mueble viejo de un contenedor e intentar darle un poco más de vida.
      chieseli, llamarme Madame en este contexto, ¡no sé porque! suena…un poco turbio ¿no te parece?
      Un abrazo.

  1. No se que resulta más sensual, si la voz en frances de Gainsbourg o las palabras aterciopeladas de tu relato. Una oda a los secretos de la feminidad frente al fuego, de maderas o de havanos. Tus palabras claro.
    Un abrazo

    • Concha, gracias por tu comentario. Quería intentar hablar de la sensualidad femenina, que claro, como todo no es universal! Es solamente un punto de vista donde, quizá, se pueda reconocer alguna mujer.
      Un abrazo.

  2. Se puede sentir la sensualidad del relato en el ambiente. Este escrito lo convierte a uno en una pieza muda del escenario.
    Saludos.

  3. ¿Tú crees? no fue mi intención en todo caso, ni siquiera lo pensé de ese modo. Edita mi comentario y bórralo si te causa molestia y te pido las disculpas del caso.
    Me gusta la asociación que haces con los muebles antiguos. Es la naturaleza de la seducción que debe ser renovada de tanto en tanto.
    Slds y disculpa de nuevo

    • fanou, sobre todo un toque femenino. Una mujer a gusto con su sensualidad…y ¿porque no? consciente de su poder erótico.

  4. Anne, ¡qué contraducción entre la sensualidad, tan íntima en su erotismo, de tu relato, y los gestos de Catherine Deneuve para “alejar” la atrevida mano de Gainsbourg que se muestra cada vez más procaz! Dos formas de seducción, una muy creíble (la tuya) y la otra, muy de “montaje escénico” (la del videoclip). ¿Hay un propósito oculto en tu intención?

    • Albert, disfruto un montón con tu sentido del humor! El videoclip es espantoso pero no encontré otro y sudé tinta china para colgarlo! Te sugiero una cosa: cierra los ojos, escucha la canción y acuerdate de Catherine Deneuve en Belle de jour. No se me ocurre otra cosa, como internauta soy un zero a la izquierda. Gracias por pasar y por el cumplido.

  5. Hay que ver lo que nos sugiera a cada uno una canción, un cuadro…Tras leer tu relato lo ves con ojor distintos, como si en este momentos te convirtieras en una maestra de ceremonias y nos guiaras por la superficie de la piel femenina mientras el humo del havano difumina la escena.
    Salut

    • Micromios es cierto que el mundo de los sentidos es infinito. Afortunadamente cada uno de nosotros tiene su registro, sino la vida sería muy aburrida, no te parece? Te agradezco el bonito comentario.
      Un saludo.

  6. “Car à présent vient une femme
    Avec ses lèvres pour aimer,
    Car à présent vient une femme,
    Avec sa chair tout en beauté”
    No teu texto é essencial que a mão da mulher se derrame sobre o corpo, exactamente ao ritmo em que o fumo nasce e se espalha no escuro.
    Texto pesado onde a quimica do corpo não deixa espaço para a sedução.
    PS: O poema é de Max Elskamp

    • xico, je te remercie, pour le commentaire mais surtout pour le poème de Max Elskamp. Je ne le connaissais pas mais grâce a toi, maintenant, je sais qu´il bruissait déjà au fond de ma pensée.

  7. Hoy me he leído este relato dos veces.La primera lo he disfrutado, la segunda lo he paladeado.La primera comparaba tu descripción con el cuadro.La segunda me ha sobrado el cuadro.

    Salud

    • jusamawi me halaga mucho que me digas eso.
      Esperando que te hayas recuperado de tu gripe te deseo mucha salud y te mando un saludo.

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